
Somos risas, cosquillas, noches en pijama, caminatas, silencios, reclamos; somos celos, miedos, inseguridades, somos cartas de amor y fotos bonitas. Somos una cama calientita.
Me alegra que me saques de quicio, me alegra sacarte de quicio. Me alegra que me hagas ver cuando soy grosera (aunque no sea mi intención) o cuando te hago ver que no te estás poniendo en mi lugar.
Me alegro de todo esto, porque más allá de lo evidente me has hecho entender lo complejo y fácil que puede ser una relación entre dos humanos. A veces no hay una sola respuesta correcta, a veces tenemos que resignarnos a que no estaremos de acuerdo.
No somos fáciles, somos un poco como el agua, a veces fluye tranquilamente y a veces crea tormentas. Creo que lo importante radica en saber y aceptar que es así: a veces habrá lluvias, a veces sólo nos quedará admirar la grandeza de un mar tranquilo. Aceptar la naturaleza de las cosas nos hace más felices.
Lloro, bailo, canto, me quejo, vivo y siento mucho; eso como todo, tiene daño colateral; la intensidad de mis emociones puede alcanzar niveles que ni yo misma comprendo. A veces tú y yo juntos, es mucho para manejar, pero también a veces somos todo sin que nada nos perturbe, somos amigos, cómplices, somos el uno para el otro sin querer caer en el cliché de esa frase.
He aprendido que hoy lloraremos pero mañana estaremos riendo. Y no, no somos bipolares o dementes. Somos humanos. Humanos que lloran, ríen, que quieren estar ahí para los que aman, humanos que son egoístas y tienen defectos, pero más que nada somos humanos que quieren estar juntos.
He aceptado que no somos buenos ni malos, somos tú y yo construyendo nuestra historia de la manera más bonita y real que conocemos. He aceptado que somos como somos, con lo bueno, lo malo, los cambios de estaciones y las flores.
Este un manifiesto donde agradezco que existas y celebro que seamos dos humanos que se aman y mucho.
Poly.

Deja un Comentario