
En este post quiero platicarles un poco como hice todo por conseguir unas revistas de mi infancia, unas que mi mamá me compraba con regularidad porque yo las pedía y honestamente me ¡encantaban!
Hablo de las Revistas de Barbie. Creo que todavía existen pero honestamente no tengo idea cómo sea el diseño o contenido de ahora.
En un intento desesperado por recordar mi infancia (que de alguna manera está ligada a mi madre) mientras vivía en Barcelona, le pedí a una de mis mejores amigas (Gracias Mau) ?? que me las comprara en línea y ella como siempre salió a mi rescate y lo hizo.
Ahora nuevamente soy dueña de las grandiosas revistas que ven en estas imágenes y específicamente la de Tailandia la tenía en la mente como si la hubiera leído ayer. Recordaba perfectamente la visita de Barbie al templo, como fue al mercado y varios detalles del cómic. Tenerla en mis manos ha sido un verdadero viaje el tiempo, uno muy lindo.
Pero el punto de este post, no es sólo contarle sobre cómo recuperé un cachito de mi infancia. Todo esto de las revistas me hizo pensar en el estereotipo que yo hice en mi cabeza de Barbie.
Mucho se ha hablado de cómo Barbie manda el mensaje incorrecto a las niñas con sus medidas irreales, con su rubia cabellera y pues yo quiero decir que para mí representó otra cosa y no porque diga Ohh Barbie mi ídola, pero yo asocié Barbie con otras ideas distintas.
Yo asocié Barbie con una mujer que es capaz de hacer ¡Todo! (sí lo sé, expectativa muy alta) pero como niña pensaba que Barbie podía dedicarse a lo que ella quisiera, que bastaba ponérselo en mente y así de fácil se convertía en gimnasta, presentadora de TV o periodista. Barbie me hizo desear ir a muchas partes del mundo (Tailandia incluido). En este cómic ella narraba sobre cómo era estar en un país distinto con tantas costumbres. Barbie me hizo desear explorar el mundo.
Cuando tenía 9 años le pedí a Santa un corvette para mi Barbie, un corvette rosa por supuesto. A mi no sólo me preocupaba que Barbie jugara a la casita, yo quería un corvette rosa para que ella pudiera pasear con sus amigas. En mi cabeza pocas veces asocié a Barbie con Ken; para mí Ken era secundario; de hecho nunca tuve un Ken.

Y por último, gracias a esta revista pude hacer una que otra receta (ejemplo Brownies) y esta historia es totalmente real, pueden preguntarle a mi amiga Mau. Una tarde en su casa, cuando no sabíamos que hacer dijimos ¿por qué no Brownies? y no teníamos acceso a internet como lo tienen los niños el día de hoy y pues yo por alguna razón recordé perfecto la receta que había leído en mi revista Barbie. Maura que era una especie de tomboy me miró de una manera como ¿tu revista Barbie? pero los resultados fueron sumamente de li cio sos. Hasta hoy nos sentimos orgullosas de haber hecho brownies tan ricos cuando sólo teníamos 10 años.
Entonces este post es una mezcla de nostalgia y a la vez una oda a la Barbie que me hizo querer descubrir el mundo y que gracias a ella supe de la existencia de Tailandia y cómo debo cuidar a donde apuntan mis pies cuando esté en algún templo sagrado.
Entonces la verdad creo que todo se resume a que Barbie dejó un buen sabor de boca en mi vida, los recuerdos con todo a relacionado a ella incluye viajar por el mundo, dedicarte a toda clase de profesiones, hacer brownies ricos y claro ¡Tener un corvette rosa! ¿No suena mal no?
Así que en este post celebro mi infancia, celebro haber leídos esas revistas y soy feliz de tener un cachito de mi niñez gracias a esas revistas que regresaron a mí.
Poly
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