La La Land y la crisis del amor

Ya vi La La Land y a pesar de estar nominada a más no poder, intenté ir sin prejuicios o expectativas. Fui al cine porque simplemente quería distraerme por dos horas y no pensar en el trabajo o cualquier otra cosa. Bueno La La Land me dejó enamorada, pensativa, inspirada y feliz a la vez (sin decir que buscando todas las excusas para ir a Los Ángeles)

Para este momento asumo que si estás leyendo esto es porque ya viste la película, así que si no la has visto estás a tiempo de salir de aquí.

La La land es una mezcla entre nostalgia por el viejo Hollywood y los musicales pero con un enfoque actual de las relaciones amorosas.  Me quedo con tres temas importantes:

Las pasiones mueven el mundo

Sin duda tanto Sebastian como Mia sienten pasión por sus carreras (sin importar si están en la mejor etapa o no)  la perseverancia y terquedad lleva a estos personajes al límite. Tal vez es un cliché, pero no importa: cuando alguien siente pasión por lo que hace se nota; esa pasión se transmite y esas pequeñas llamas de pasión son lo que mantienen al mundo interesante e inspirado.  Lo que hace que la gente piense, se enamore y viva. Una canción se vuelve un viaje en el tiempo.

Ser emprendedores

Esto enfrenta un aspecto muy “millennial”; el hecho de querer emprender, de saber que tu sueño no es trabajar para alguien más sino para ti y para tus sueños. Cuando no existe el puesto perfecto para ti… créalo, cuando no existe el guión perfecto escríbelo; tal vez Mia no logró lo que esperaba con su obra de teatro, pero se expuso (con todos los riesgos que conllevaba) y al final, esa obra fallida fue el inicio para que alguien más notara su trabajo. Más allá de la ficción, nunca sabes quién pudiera estar “notando” tu trabajo.

Lo complicado que puede ser cumplir tus sueños mientras estás en una relación. O tener una relación mientras cumples tu sueños.

Esto fue la parte más triste e inesperada para mí. Con tanta música y secuencias románticas nunca consideré que no se quedaran juntos. Pero esta fue una parte importante de la película: saber que cada decisión que tomamos nos lleva a lugares, lugares que tal vez nos acercan o alejan (según sea el caso) de la persona que amamos. A pesar de que me causó tristeza y nostalgia, me di cuenta de lo comunes que son estas historias, donde hay que aprender que los sueños de dos personas no siempre conviven en la misma cama y la misma realidad. A veces habrá que elegir y hasta sacrificar uno que otro amor porque era lo correcto en su momento. La La land nos recuerda que el timing lo es todo y a veces podemos encontrar a la persona correcta, pero en el momento incorrecto; no se trata de egoísmo o falta de amor, simplemente a veces no se puede manejar todo a la vez.

Y por último gracias a ese final nostálgico y romántico, me quedo con un buen sabor de boca, por las mágicas secuencias, la increíble música, los personajes y esa última mirada del final, donde no sabes si es una especie de confirmación de amor o un breve momento de arrepentimiento…

Poly.

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