Es un día normal, abres Instagram y hay un post de tu hermana, alguno de tus mejores amigas o alguien de la oficina; pero como en casi todo feed femenino aparecen los posts de las bloggers de moda o de estilo de vida. Todas ellas preciosas, guapas, con un atuendo perfecto, luz increíble, el edificio emblemático de fondo o algún prop como un helado, lentes, un café o un smoothie en la mano.
Por un momento, todas creemos la mentira que viajar es así: como un feed de Instagram, que tienes varios outfits, (obvio nunca repites) que vas a los lugares de moda, que tienes la toma perfecta con poca gente detrás, que luces perfecta con esos taconazos en la gran ciudad, etc, etc.
No vengo a hablar mal de esas chicas al contrario: ellas están haciendo su trabajo. Es su labor lucir así, los posts de Instagram son los nuevos editoriales. Deben cuidar su estética porque las marcas les pagan para eso. Ellas hacen convenios y aunque muchos digan que no es así, es un trabajo y espero conforme vayan leyendo puedas entender a donde voy.
Mi teoría se resume a esto: a menos que seas una blogger, una celebridad o simplemente una chica con dinero, viajar no es glamuroso para el resto de nosotras las mortales.
Si eres Victoria Beckham, entonces seguro viajas en tu propio avión, tienes un conductor que te lleve a todos lados, un estilista, la posibilidad de no preocuparte por si tu maleta tiene sobrepeso y te vayan a cobrar las perlas de la virgen en el aeropuerto o cosas de ese estilo.
La vida es muy distinta para una chica normal viajando con la tarifa regular y estas son mis razones por las que creo que el internet miente, pero que también ser mortal tiene sus ventajas porque nos quita muchas presiones de encima.
Comodidad
Cuando viajas, sabes que estarás moviéndote a muchas partes en un día, por mucho que te gusten esos flats, las botas o esos tacones preciosos. Debes decidir entre lucir preciosa o estar cómoda. La mayoría de las mujeres deciden estar cómodas y usar unos tenis; de preferencia que sean de algún color que puedas combinar con varias cosas.
Caminar siempre será la forma más genuina de conocer una ciudad y claro es casi una garantía que al final del día tus piernas pedirán un descanso.
Los outfits de infarto
Muchas veces no es que no se te ocurran grandes ideas para tus atuendos en las vacaciones. Sólo que por muy sencilla que seas, a veces cada outfit implica unos lentes distintos, tenis o zapatos de otro color o simplemente otros aretes.
Todos estos artefactos que debes llevar en una maleta que no debe rebasar cierto número de kilos, además casi siempre querrás dejar espacio para algún recuerdito o algo que te guste mucho. Entonces a veces tienes que decir adiós outfit de impacto, hola blusa básica que puedo combinar con varias cosas. La verdad las prendas básicas siempre nos salvan en los viajes.
Los recorridos en aeropuertos o estaciones de tren
Todos vemos las fotos de Instagram en algún lugar increíble de Nueva York, pero casi nadie sube las fotos de cómo está decidiendo la manera más barata o cómoda de llegar al centro de la ciudad o el lugar donde te estás hospedando. Todos esos momentos de cargar tus maletas o mochilas por la ciudad, esperando en alguna estación, haciendo filas para comprar los tickets del autobús en el aeropuerto, esperando que los horarios coincidan con el tren etc. No es que todo esto sea terrible, sólo que es una parte esencial de todos los viajes y que casi nadie se puede librar. A veces los horarios no ayudan en nada. Tomar un tren a las 7 am significa estar en la estación al menos media hora antes, debes calcular tu recorrido y claro, arreglarte por la mañana, lo que da como resultado una cara lavada y un chongo en la cabeza durante tu viaje en el tren.
Las fotos
Todos queremos fotos increíbles para nuestros viajes pero hay que pensar en varias cosas, las cámaras, que por supuesto tendrás que cargar y cuidar por el resto del día. Si tienes un selfie stick lo mismo, si tomas fotos con el teléfono tendrás que asegurarte de llevar el cargador y en cuánto puedas encontrar algún café donde puedas conectarte. También puedes comprar un cargador externo y facilitarte la vida. Siempre hay opciones.
Ahora en cuanto a los escenarios perfectos, esta parte es donde practicas tu paciencia, porque así como tú hay otros miles de turistas más intentando sacar la foto de lo mismo. Entonces tendrás que esperar tu turno y luego, tener la habilidad de capturar lo que deseas.
Aquí es donde expreso mi respeto a esas bloggers que se quedan horas y horas esperando que no pase nadie por la calle, que la luz sea perfecta y que están dispuestas a que todo el mundo las observe mientras posan porque no hay manera que puedan irse sin “La foto”.
A mi me encanta que me tomen fotos y afortunadamente a mi novio le gusta tomarlas, entonces tengo mucho a favor; pero confieso que después de la foto ocho, me pregunto ¿es esto realmente necesario? yo no trabajo para ninguna marca, quiero mi foto en este monumento pero tampoco vine aquí a sacar fotos sin parar y que mi única preocupación sea la “estética de mi foto”. Parte de la magia de viajar es ESTAR ahí. Decir wow, puedo ver con mis propios ojos la Torre Eiffel o sentarme y tomar un café cerca del Río Danubio. Olvidamos la magia de estar presentes; que más que tomar fotos, podemos disfrutar y estar ahí.
Disfrutar el momento es algo que una blogger tal vez no siempre puede hacer, ella no va de vacaciones para tomar cervezas con su novio. Ella va a tomar fotos, lucir fabulosa y cuidar cada detalle.
Quítate ese peso de encima y disfruta, tómate esa selfie con tu acompañante de viaje, hemos olvidado que las fotos sirven para recordar momentos, no todas tienen que tener el propósito de ganar likes.
El cansancio
Los vuelos, trenes, caminatas de todo el día pueden ser muy cansados. Les cuento que en mi viaje a Budapest me salió una ampolla gigante, el primer día no la pelé mucho, pero en el segundo ya medio cojeaba y no era fácil caminar, y eso que tenía los tenis a los que llamo “mis guantes para pies” por lo cómodos que son, pero la realidad es que hay cosas que ni los zapatos pueden evitar cuando pasas muchos días caminando. Tuvimos que remediar lo de la ampolla pero mejor no les cuento esa parte, porque dudo mucho que quieran saber. A veces aunque estés amando cada parte de tu viaje, es normal que estés cansado, que a la cena o al bar llegues con la cara medio apagada. No por falta de entusiasmo sino porque durante el día te asoleaste y caminaste varios kilómetros. Te prometo que algún punto del viaje, por muy linda que sea la ciudad, pedirás cama sí o sí.
No era mi intención que este post se hiciera tan largo pero bueno ahí lo tienen.
Estas son mis razones por las que creo que viajar no es tan sofisticado como muchos creen, también tiene su lado de organización, disciplina, ser prácticos, pacientes, estar dispuestos a esperar, caminar, intentar hablar idiomas que no son los tuyos, deducir rutas de metro que jamás has visto en tu vida y muchas aventuras más.
Poco a poco hemos olvidado, que hay una diferencia entre esas bloggers de estilo de vida y nosotras las mortales. Pero no lo digo de una manera negativa, lo genuino tiene mucho más mérito y magia.
¿A quién le preguntarías los tips de viaje, a una blogger que viaja con todo planeado por una agencia y que todo fue pagado o a tu amiga con la que siempre tomas café?
Olvídate un poco de esa presión del viaje “perfecto”, atrévete a vivir esas aventuras, a tomar esas selfies o esos edificios que quieres recordar y a ser tú misma cuando viajas.
Poly.
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