Dejen de romantizarnos

“Estoy cansada de escuchar por ahí que él y yo somos el peor ejemplo de una pareja amorosa, que nadie debería admirarnos o sentir envidia de nuestro amor. De hecho he leído en alguna parte que el concepto para lo que tú y yo teníamos, se llama “relación tóxica” ¿No te causa un poco de risa? La verdad es que si soy muy honesta a mí me causa un poco de gracia con curiosidad… 

Estando viva siempre estuve en boca de muchos, al parecer estando muerta la cosa se puso peor, porque como ni siquiera hay nadie para separar lo verdadero de lo falso, entonces termina siendo un teléfono descompuesto. Cada quién le va agregando un poco a mi historia y más nombres a mi lista de amores. Por mí que la sigan aumentando, no hay mejor sentimiento de saber que amé mucho y me amaron mucho. El amor fue mi perdición, eso no lo voy a negar, hizo de mi existencia algo mágico y digno. Uno nunca se arrepiente de haber amado con todo el corazón, bueno habrá quién sí lo haga, pero seguro son esos de alma gris y ligeramente desdichada, de esos que no lloran con una buena canción y les preocupa que les moje la lluvia. 

Pocas cosas me hicieron tan feliz como mi tequila y el mentado AMOR. Sí, ese sentimiento me hacía sentir viva, me hizo seguir pintando, caminando y hasta bailando en los peores momentos de mi existencia. 

Pero si estoy aquí, es porque dentro de tantas cosas que he escuchado, eso de la relación tóxica hizo que parara la oreja, así que quiero decirte un par de cosas antes de regresar por donde vine. 

Primero que nada yo no me casé ni me enamoré para ser ejemplo de nadie ni pa’ presumirle al mundo. Yo me enamoré porque así me lo dictó el corazón, porque no escogí, porque el amor llegó a mi vida de maneras inesperadas. Mi primer amor: Alejandro, fue mi cómplice, mi mejor amigo, compañero de escuela y travesuras. Lo que me llevó a Diego fue mi inquietud profesional, lo que me llevó a León fue la curiosidad de estar con alguien tan distinto a mí. De las mujeres ni hablamos, ¿Has visto esa curva que se hace en el torso de un cuerpo femenino y sus pechos? ¿Has sentido la suavidad de sus labios y la pasión con la que te abrazan sus piernas? Sí, los hombres son fuertes y varoniles, pero hay algo en la naturaleza de las mujeres que no se compara con nada. Nadie puede resistirse a eso, a veces ni las mismas mujeres. Y no vas por ahí pensando, “Hoy amanecí lencha” o “Una papaya es mejor que un pepino” A menos que tu mente sea tan pobre que necesite categorizar T O D O. 

A veces la vida te agarra desprevenida, a veces es cuestión de olores que te atraen, de química; te pueden rozar algunas manos durante el día: el señor que te da el cambio, la que te vende la fruta, a veces es tu doctor revisándote los huesos o una bella dama cepillándote el pelo en la peluquería. Nunca sabes qué manos serán las que te pongan la piel chinita o te calienten la entrepierna. Para mí, esa es una de las maneras en las que Diosito se divierte y chance, hasta hace apuestas. Yo qué sé.

Ustedes con sus relaciones en Instagram publicando diez fotografías con su noviecito pedorro, contándole al mundo una historia de amor que parece mejor coordinada que la orquesta sinfónica en el Bellas Artes. ¿Vienes a decir que mi historia de amor con Diego es… tóxica? Tú, que quieres saber a toda hora y en todo momento dónde está tu “amorcito” y con quién está hablando, que se preguntan con cuántos se han acostado… Por favor, eso no es amor, eso es control. Tú con tu telefonito brillante y tu complejo de detective. Al menos puedo decirte que jamás viví así. Yo si supe lo que era pasar meses o hasta años sin saber de él, supe lo que era la vida con él y sin él. 

Ese amor que tu llamas tóxico aguantó enfermedades, doctores, morfina, rachas donde no había ni un centavo, donde el gobierno vigilaba cada uno de nuestros movimientos o hasta crucificaba nuestro trabajo. Ese amor aguantó kilómetros de distancia separados, cambios de residencia, abortos y claro hasta la existencia de más personas en nuestras vidas. ¿Qué haces, si después de haber vivido tanto y haber sido amada por otros, tu corazón sigue susurrando el nombre del innombrable? 

Quiero decirte que yo no escogí amar a Diego en la manera en la que lo hice y lo sigo haciendo, porque el amor no sabe de fechas de defunción; al menos no el nuestro. Tú que  dices que dejen de “romantizarnos”, quiero decirte algo, yo también quiero que dejen de hacerlo, es más quiero que dejen de hablar de nosotros. Mi amor por él se volvió dominio popular. Nunca he querido que nos consideren un ejemplo, ¿si sabes que mi intención al escribir todas esas cartas de amor nunca fue que el mundo entero las leyera y que hasta hicieran exposiciones con ellas? No me lo tomes a mal, no quiero ser ingrata con la fama. Pero yo nunca pedí nada de eso. Yo escribí las palabras que necesitaba sacar de mi pecho, le di amor a quién me nació hacerlo. Entregué mi alma al amor que sentía por Diego porque eso era lo que me pedía el corazón. Para mí, ese amor me llegó como un rayo, me partió, me dobló y muchas veces hasta sobrepasó mi inteligencia. Yo no quiero ser un ejemplo de amor, yo no deseo que más gente quiera un amor como el nuestro, porque nuestro amor dolió y mucho, a veces hasta apestaba a traición, pero creo en mi corazón que estábamos destinados a encontrarnos, que estaba destinada a ser su Frida y él mi Diego. Estaba escrito en las estrellas que estuviéramos juntos hasta mi último latido. Nunca fuimos perfectos o fieles, pero existía algo entre nosotros, que aunque pasaran los años, aunque yo supiera que él estaba con alguien más, yo siempre deseaba que ante todo fuera feliz. Nunca quise encerrarlo en mi idea del amor, nunca quise que fuera mi pelele. Tal vez, ese mismo egoísmo era lo que me hacía amarlo más. Nada más irónico que enamorarte de alguien que está enamorado de sí mismo. 

Pero al final ese hombre fue el que corrió hacia mí cuando más lo necesité, ese hombre era el que entendía mi pasión por la pintura, que me empujó a perseguir mis sueños y  hacer cosas que jamás imaginé como por ejemplo vivir un rato en Gringolandia. 

¿Sabes lo que es que tu pareja te vea como su igual? Que hablen de arte, negocios y política con unos tequilas en la mesa y puedan conversar por horas y que no esté pensando en que le planches las camisas ¿Sabes lo que era para mí, ser algo más que su esposa? 

Yo nunca estuve interesada en encajar en la figura de mujer perfecta y mucho menos ser la esposa perfecta, deja de recriminar la manera en la que amé y me amaron. Yo sé, puede sonar a locura, sobre todo a ti Lucía que llevas 10 años con el mismo narizón cuadrado, con el que ya estás planeando la boda que será la envidia de tus amistades. Tú nunca vas a poder entenderme, porque nadie puede entender lo que no ha vivido. 

Todo suena muy fácil cuando no sabes lo que es escuchar tus huesos crujir, cuando no conoces ese amor que te lleva a cometer estupideces, cuando no conoces el dolor. Tú, mujer recatada que hablas con un dejo de superioridad, como si todas las relaciones tuvieran que ser como la tuya: rosa, de boda perfecta, marido sin vicios, mujer que se dedica a brillar de amor y esperarlo para la cena. No quiero ser grosera contigo pero no todos los amores tienen el mismo propósito. Hay amores para todo, amores para volar, amores para escribir, amores para romper y para ser rotos. ¿No es así todo en la vida? En la piñata del amor nunca sabes si te va a tocar una fruta dulce, un méndigo cacahuate o una caña grandota estrellándose directo en tu cabezota… 

Solo aman mucho los que pueden, los que tienen el valor y un corazón que a pesar de estar fragmentado sigue latiendo por ciertos nombres, ciertos aromas y momentos. 

Dejen de romantizarnos, yo no amé a Diego tanto para ser parte de tu telenovela de dos pesos o para ver nuestras caras en unos billetes, camisetas y hasta tazas de café. Yo no lo amé para publicarlo en una red social o para no ser una “quedada”, yo lo amé porque así me lo pedía cada célula y porque hiciera lo que hiciera, él siempre estaba ahí. A él le pasaba exactamente lo mismo y los dos lo sabíamos. Este amor nos pudrió bien bonito a los dos.  

Basta de buscar ejemplos de parejas en esas revistas, en internet o en los famosos. Deja de pensar que el amor es algo que puedes poner en una caja, etiquetar y hasta archivar, pero sobre todo deja de romantizarnos… que nadie te lo pidió.”

Frida Kahlo. 

Ilustración de Ilustratemestudio

Deja un Comentario

Tu direccion de correo no sera publicada.