Tenía esta idea rondando mi cabeza y no sabía por donde empezar pero aquí voy:
Quiero hablar de todo eso que sucede detrás de los “grandes logros” “virtudes” o la “buena vida” que publicamos en las redes sociales. Me refiero a todo eso que creemos que vale la pena compartir y en el caso de unos cuantos, presumir.
Nos levantamos, abrimos Facebook o Instagram y vemos que “Juan” está de vacaciones, que “Pedro” subió una foto de su café desde su linda oficina con el caption “Antes de entrar a junta con un gran equipo”. Vemos que le han pedido matrimonio a la que juraste no se casaría, que “Sofía” ya no es la gordita que recuerdas y que ahora puede hacer todas las lagartijas que tú jamás pudiste. Ahora “tal amiga” pasea por el mundo, mientras tu amigo “x” tiene una novia guapísima. Los ejemplos son infinitos.
Siempre elegimos qué ver o hasta dónde queremos ver. Ahora que vivo en Barcelona, de vez en cuando recibo comentarios como qué afortunada o qué suerte la tuya; y créanme me siento afortunada y agradecida con la vida por estar donde estoy, pero también pienso… ojalá me hubieran visto cinco meses atrás: estresada por encontrar una escuela que me gustara y que pudiera pagar; debieron haberme visto reuniendo papeles para la visa, haciendo sumas y restas para intentar ahorrar. Tener que guardar lo más que se pudiera de la quincena aunque eso representara no tener todas las blusitas, zapatos, salidas y paseos que quería; eso, entre muchas otras cosas con las que hay que batallar cuando quieres tomar una decisión grande.
Detrás de todo lo que vemos en redes sociales (casi) siempre hay una historia. Detrás de la pareja que destila amor, hay muchas discusiones, varias reconciliaciones y por supuesto negociaciones que les permiten estar donde están. Ellos lidian con sus malos momentos, con la rutina y con toda clase de obstáculos. Detrás de las fotos de alguien feliz en su trabajo, hay muchos años de jefes o puestos indeseables. Pendientes, desveladas y dar extra de todo lo que se necesite. Incluso un cambio drástico, como dejar un trabajo que no le gustaba. Detrás de la chica buenota hay horas de ejercicio, actividad física y lo más importante disciplina. Mientras tú y yo decidimos dormir horas extras, ella ya estaba sudando la gota gorda. Ahora se da el lujo de mostrarnos los resultados. Así es la vida.
Siempre es bonito darle like a esas publicaciones que nos mueven, motivan o nos hacen sentir un poco de envidia de la buena. Pero para mí, lo más importante siempre es pensar, en la cadena de decisiones que esas personas tomaron para estar donde están. Se trata de preguntarnos ¿qué estamos haciendo para crear la vida que queremos? ¿Qué está sucediendo en nuestro backstage?
Por eso, desde que veo una foto de alguien luciendo tremendo bikini, recuerdo los hotcakes que comí el día anterior y descifro porqué no puedo hacer lo mismo. Entonces mi queja pierde toda credibilidad.
Por una vida de menos quejas, menos envidia, más felicidad compartida y ganas de hacer las cosas.
Pau Alcocer

