Un cuento bonito de París

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Un cuento bonito de París

Shakespeare and Co

Esta es la historia de Shakespeare and Company, una de las librerías más bohemias y emblemáticas de París.

Shakespeare and Company es una librería en el corazón de París, en las orillas del Sena, frente a Notre-Dame. Desde su apertura en 1951 ha sido un lugar de encuentro para escritores y lectores, convirtiéndose en una institución parisina. Vale la pena conocer la historia de esta librería, porque si la conoces te enamoras de ella, como yo lo hice.

Cuando abrió se llamaba Le Mistral pero en abril de 1964 George Whitman cambió el nombre en el aniversario 400 de William Shakespeare y fue en honor a Silvia Beach, una vendedora de libros que había fundado la librería original Shakespeare and Co. en 1919. Esta tienda tenía como visitantes regulares a Ernest Hemingway, Gertrude Stein, Fitzgerald, así como algunos escritores franceses. 

A través de su librería George Whitman quería mantener el espíritu de la tienda de Silvia Beach y rápidamente se convirtió en un centro para expatriados literarios como Allen Ginsberg, Anaïs Nin, Richard Wright, Julio Cortázar, Henry Miller, James Jones y James Baldwin, entre otros.

Pero toda historia tiene un twist y George Whitman tuvo un momento como el que muchos tenemos o soñamos tener: La idea de salir a la aventura fuera de nuestro país. Así que con 40 dólares en su bolsillo decidió comenzar su “hobo adventure” como él le llamó. Viajó y caminó por México y Centro América; a lo largo de su viaje presenció varios actos de generosidad, el más importante: cuando se enfermó en Yucatán y una familia maya lo acogió y alimentó hasta que estuvo completamente sano. Acciones como esta inspiraron su filosofía:

“No seas inhóspito con los extraños, que podrían resultar ser ángeles disfrazados”.

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Al regresar a París, escritores, artistas e intelectuales fueron invitados a dormir en la librería. George les daba asilo y los hacía sentir como en casa. Estos invitados son llamados Tumbleweeds y entre ellos han estado algunos famosos como Ethan Hawke y Darren Aronofsky. Los Tumleweeds deben hacer tres cosas: leer un libro al día, ayudar algunas horas en la librería y por último escribir una autobiografía de una página. Estas biografías ahora forman parte de un archivo de colección de la librería.

El dueño hacía esto porque el sentido de comunidad y pertenencia eran muy importantes para él. Y por mucho tiempo se refirió a su tienda como una “utopía social enmascarada como librería”.

“I created this bookstore like a man would write a novel, building each room like a chapter, and I like people to open the door the way they open a book, a book that leads into a magic world in their imaginations” – George Whitman.

En el 2002 su hija Silvia tomó su lugar, porque en aquel entonces él ya tenía 88 años y pensó que era el momento de pasar la antorcha.  En el 2011 murió y muchas cosas han cambiado; la librería es básicamente un punto de turismo literario que nadie se quiere perder. Todos quieren entrar, fisgonear o simplemente sentarse en una de las mini salas del lugar.

Las fotos dentro de la librería están prohibidas y es comprensible el porqué. Todos tomarían selfies en todas las poses posibles y le robarían un poco de encanto a este lugar que se ha mantenido hasta cierto punto intacto.  El lugar siempre está llenísimo, algunos se llevan libros, otros sólo buscan disfrutar un lugar lleno de tanta magia e historia.

Es inevitable pararse ahí y pensar en todas las personas que visitaron esta librería. Tiene sillones viejos, rincones, estantes altos que necesitan de escaleras para que encontrar libros y hasta un piano por si alguien desea tocar. Uno no puede evitar sentirse inspirado en un lugar como este, lleno de magia e historia. Además aunque han hecho cambios en el lugar sigue sintiéndose como la librería de casa de un abuelo, con grandes tesoros y viejos recuerdos.

Si estás en París recomiendo mucho visitar Shakespeare and Company, simplemente porque te hace pensar en todas esas historias que se vivieron justo ahí donde estás parado.