27 años

Home / Lo de antes / 27 años
27 años

 

La vida y el tiempo son muy relativos, a veces un mes parece una eternidad y a veces los años se pasan tan rápido que ni chance hay de asimilarlos.  Sólo quiero decirte que de las cosas que más lamento, es sólo haber pasado 27 años contigo. No es mi culpa, tampoco es tuya, pero eso no quita este sentimiento: 27 años no son nada.

Nos faltaron risas, viajes, bromas, regaños, malas caras para volver al mismo punto: el punto donde éramos cómplices y compañeras.

No puedo decir que fuiste mi amiga, porque fuiste mucho más que eso: fuiste mi guía y maestra. No puedo ver como igual a alguien que con los ojos cerrados daría la vida por mí y me ama incondicionalmente. A alguien que te trae al mundo y te muestra el camino, luchando todos los días.

Cuando estaba en tu velorio, estaba deshecha, era un trapo tirado en una esquina de una casa antigua que se caía de vieja. Nunca hablamos de tu funeral, nunca hicimos arreglos. Nunca lo vimos venir y ahora estábamos ahí.  Me senté en una esquina, lloré hasta que no pude más, lloré hasta que me quedé dormida. Hasta que mi alma y mi corazón se agotaron. Era un sentimiento de derrota total.

Un poco antes de quedarme dormida, mi hermano se acercó a mí, sólo pude seguir llorando. Le dije “Mamá nunca va a conocer a mis hijos” y me dijo “No seas tonta, los conocerá antes que tú” todo esto con la mirada más triste que le haya visto y un corazón igual de roto al mío.

No estaba lista para dejarte ir, no estaba lista para vivir este mundo sin ti.

De las cosas que más me cuestan, es saber que me falta vivir la mitad de mi vida y que no “estarás” aquí. Me cuesta saber que no me estás viendo convertirme en adulto, uno muy chistoso e inconsistente pero lleno de vida y sueños.

Faltó que me enseñaras a cocinar, a organizar, a solucionar. Me faltó tanto por aprender de ti, que lo que hago es tratar de explotar y expandir lo más posible la información que tengo, Intento hacer memoria, intento usar tu misma lógica, pero seamos serias, a veces mi lógica no es tan compleja como lo era la tuya. Me faltó aprender tus recetas de cocina, me faltó invitarte más desayunos, me faltaron más tardes de flojera a tu lado, más películas en casa, más mañanas de chilaquiles y huevos motuleños. Faltó que te contará cómo era mi vida en Barcelona y de los lugares que conocí.

En cada viaje pensaba, si ella viviera ¿qué le llevaría? Seguro esta blusa le hubiera gustado o este jamón serrano. Nos faltaron más risas, me faltó llamarte Alicia más veces, hasta que me dijeras enojada “¿Alicia? ¿jugamos canicas juntas o qué? yo soy tu madre”

Me faltaron más de tus palabras, más de tus historias, más de tus recuerdos de juventud.

27 años se me hacen pocos, me faltan muchas navidades, cumpleaños y días de las madres sin ti. Estoy emocionada por el futuro pero me causa mucho pesar, saber que me faltas para todos esos momentos.

Este año cumplí 30 y voy notando un patrón, alrededor de las fechas de mi cumpleaños me voy poniendo sentimental y un tanto triste. Sé que un cumpleaños es alegría pero también representa que el tiempo está pasando y no estás aquí. 

Pero hice lo que tú harías: celebrar, sonreír y pasarla bien. Fui la estrella en mi propio día, como siempre me hiciste sentir. Contigo mi cumpleaños, no se trataba de regalos o fiestas grandes, se trataba de ese día donde me hacías sentir feliz por haber llegado a este mundo. Me ponías las mañanitas para despertar y me hacías sentir valiosa y consentida.  Jorge nota toda esa nostalgia y hace todo por celebrarme, tal vez hasta más de lo que debería. 

Me aferro a las palabras que me dejaste y a tu manera de vivir la vida. Recordando siempre que mi historia es muy distinta a la tuya, no puedo ser tú. No quiero ser tú. Me trajiste a este mundo a vivir al máximo y a crear mi propia historia y eso es lo que intento.

Poly

Deja un Comentario

Tu direccion de correo no sera publicada.