Amor de aeropuertos

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Amor de aeropuertos

Cuando tuve que despedir a Jorge esta última vez fue triste (mucho) pero a la vez pensaba en algo, una vez más aquí estamos: en un aeropuerto. Por alguna razón mi relación ha estado conectada con los aeropuertos; La primera vez que él se fue a estudiar a Barcelona, nos despedimos, luego yo lo alcancé, viajar juntos, regresar juntos. Volver a despedirme de él. Definitivamente no ha sido una relación muy “rutinaria”.
Pero estando ahí pensé en todo lo que representaba el aeropuerto. Todos los sentimientos, las despedidas, momentos, etc y dije vaya, sí que me ha tocado vivir un amor de aeropuertos y no en plan presuntuoso. Más bien, pienso en todas las lecciones que me ha dado tener una relación así. En todas las cosas que aprendí y creo que puedo resumir esto:

Específicamente a Jorge y a mí puedo decir que nos sirvió como experimento o al menos ahora en perspectiva lo veo así. Viajar se convirtió en una forma de conectarnos, de conocernos, aprendí de mí, aprendí mucho de él y aprendí del mundo en general…

Aprendimos a medir nuestro tiempo. Digamos que Jorge ama “vivir al límite” mientras que yo prefiero llegar mucho antes al aeropuerto y no tener que correr por todos los pasillos con dos capas de ropa y un abrigo que créanme ¡lo hice! Yo me quedaba sin aire mientras él decía ¡vamos vamos, que todavía hace falta la revisión! Al final él entendió que no necesitábamos esa clase de estrés y yo aprendí a manejar mejor las prisas. Aprendimos a tenernos paciencia y entendí que ¡A veces hay que correr!

Cada quién su equipaje. Y no crean que mi hombre no es caballeroso, porque lo es. Pero la verdad es que también aprendimos a ser prácticos, él me regañaba mucho cuando yo quería llevar ropa de más, pero al final yo terminaba diciendo “¿la vas a cargar tú? No verdad, entonces déjame retacar mi maleta hasta donde yo quiera”  También por otro lado, nunca tuve que preocuparme por “supervisar” la maleta de Jorge, él es muy independiente y no somos ese tipo de pareja de “ya metiste tu suéter gris” y ¿estás llevando calcetines? cada uno se hace responsable de su maleta, de sus cosas y claro que nos poníamos de acuerdo en cosas como jabones, pasta de dientes o candados para los equipajes pero en general cada quién hacía su parte del “trabajo” (Aunque debo decir que él siempre fue responsable de imprimir boletos y cuidar pasaportes)

Presupuestos: Aprendimos a manejar dinero juntos y por separado, a decidir cómo gastábamos el dinero y aunque eso suena muy obvio a veces no lo es. Y al final esto también es buen ejercicio y otra manera de conocerse.

Intereses: Viajando puedes comparar tus intereses con los de tu novio, pareja, esposo o lo que resulte. Si el quiere un museo y tú un café, o un puente y tú quieres pasar el día en la playa. Aprendes a conocer más sobre lo que le interesa, lo que te interesa y llegar a un punto de encuentro donde los dos estén felices en el viaje.

Sin internet a todas horas. Esto es una belleza sobre todo para Jorge y para mí que los dos trabajamos en Social Media. Ejemplo, estar en Estocolmo y no tener internet hasta que estuviéramos en el hotel, hostal o airbnb hacía que realmente no estuviéramos pendientes de los celulares, sólo los usábamos para tomar fotos o checar el mapa. Pero la realidad es que era liberador y muy sano no tener conexión a internet todo el tiempo. Disfrutarnos y ya que estábamos a punto de dormir, entonces sí: checar correos, subir fotos, mandar señales de vida a familia, etc.

Ser vulnerables. Llegar a un lugar que ninguno de los dos conoce, donde ninguno de los dos habla el idioma. Esta parte de “ser vulnerables” en un lugar del mundo, es una linda experiencia. Reírse el uno del otro al intentar hablar el idioma, sentir las miradas raras cuando hablas español y ese sentido de pertenencia porque sabes que en ese lugar, en ese momento, sólo se tienen el uno al otro.

Nuestro amor de aeropuertos representó retos en muchos niveles: paciencia, planeación, negociación, decidir qué paga quién, maletas, horarios, transportes, etc. pero sin duda alguna ha sido una de las mejores maneras de conocernos y mantenernos conectados..

Recomiendo altamente los amores de aeropuerto.

Poly.

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