Mi trabajo de CM en Barcelona

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Mi trabajo de CM en Barcelona

A veces se necesita un poco de tiempo para poner en perspectiva lo aprendido, aunque ha pasado un rato desde que regrese de Barcelona, no quería dejar de escribir este blog post sobre mi experiencia trabajando en una escuela de Escaparatismo y Visual Merchandising.
Encontré esta vacante gracias a la bolsa de la escuela donde estaba estudiando en Barcelona; jamás mencionaban el tipo de empresa, sólo decía que buscaban Community manager. Mandé mi CV a tantos que cuando me hablaron para una entrevista no estaba segura ni para qué era.
En la entrevista conocí a Dori, una mujer alta, delgada y vestida para matar. No exagero, sus looks (o estilismos como le dicen en España) eran de revista.
Pero bueno esto no se trata de narrar sobre cómo conseguí el trabajo, sino quiero contarles lo que aprendí al trabajar ahí. Esta escuela está en Poble Nou y se llama Ártidi, la recuerdo con mucho cariño porque aprendí mucho sobre el mundo de la moda y sus múltiples profesiones, pero sobre todo la recuerdo porque me acogieron y me sentí siempre parte de la familia.

Aquí va un poco de lo que aprendí:

1. Ser escaparatista es una profesión. Sé que suena a lo más tonto pero aquí en Cancún, nunca he conocido a alguien que diga “De grande voy a ser visual merchandiser” o “sueño con hacer escaparates”. Me di cuenta que en España es toda una profesión porque esos escaparates en Paseo de Gracia o esas tiendas chulas del Born no se van a armar solas. Se necesita una mente creativa, mitad arquitecto, mitad interiorista, mitad mercadólogo para que planeé los espacios de una tienda y te enamores de lo que hay adentro. Como en toda profesión hay que estudiar y para eso existe Ártidi.

 

2. Hay que ensuciarse las manos. Un escaparatista aprende de materiales, iluminación, espacios y cálculos que no me dan en la cabeza. En la escuela había un taller, donde habían martillos, mesas, maderas y miles de herramientas. Los alumnos construían desde cero y era bonito ver todo el proceso hasta ver el resultado final (que yo me encargaba de publicar en redes sociales)

3. Sentido de la estética. No es que antes me gustara lo feo, pero tal vez era menos fijada en muchas cosas. De este trabajo aprendí que los detalles son todo. No importa si estás envolviendo un regalo para una amiga o estás haciendo un escaparate en pequeño o gran formato, los detalles son vitales. Yo quedé fascinada cuando descubrí que adornar una mesa era toda una obra de arte. Entendí que cada espacio o perfume acomodado en el Corte inglés estaba puesto ahí de una manera estratégica. Comencé a fijarme más en los aparadores, en cómo posicionan los productos dentro de la tienda; en las combinaciones qué hacen para que ya quieras llevártelos a casa. Lo chistoso, es que no sólo es una cuestión de marcas o no, muchas veces las boutiques de los “chinos” te sorprendían con sus escaparates y diseños de tienda. Ya viendo las cosas de cerca, era probable que no fueran de la mejor calidad pero el buen gusto estaba en su tienda, al menos habían sido asesorados por alguien que sabía que estaba haciendo.

 

4. Los espacios son experiencias: no importaba si era un brindis navideño, un curso o una clase, en Ártidi cuidaban mucho lo que vendían: moda y estrategia. El brindis navideño estuvo lleno de postres deliciosos. turrones, música e iluminación tenue para sentir ese cariño de hogar. Los espacios son experiencias para los seres humanos. Por ejemplo, no importa si es un café diminuto pero si han trabajado en el branding, es cómodo y agradable a la vista, es probable que vayas de nuevo porque somos así. Nos gusta sentir, nos gusta que enamoren nuestros sentidos. Los escaparatistas y Visual Merchandisers hacen justo eso.

5. Prueba y error. Parte de mi trabajo era documentar el trabajo de los alumnos, entonces pude ver el proceso de muchos de ellos. A lo mejor el primer escaparate no había sido tan bueno, pero conforme pasaban los días, las técnicas, los conceptos iban mejorando y se convertían en algo mucho más divertido funcional o estético. Entendí que a veces hay que reconocer cuando las cosas no salen y que tendrás que empezar otra vez sólo para hacer un balance y mover ese maniquí 5 cms más a la derecha. Como toda profesión, tiene sus retos y habrá ideas que será fáciles de plasmar y otros que no tanto.

Por último les comparto una foto de los directores Montse y Jose (así sin acento) Jose se dedica además de dar clases, a dar asesorías para grandes marcas como Inditex (o sea Zara, Bershka, Stradivarius, etc, etc.) Los dos son muy talentosos y con gran sentido de la moda.

Por último y no menos importante menciono a la que era mi “jefa” y lo pongo entre comillas porque aunque ella guiaba mi trabajo y fue la que me contrató, la realidad es que siempre me trató como una compañera. Aprendí mucho sobre apreciación de fotografía, campañas de moda y escaparates de las grandes marcas. Sabía que si quería mantener el hilo de una conversación con Dori debía estar al día sobre las tendencias, las pasarelas y las marcas locales. Además de todo, Dori era una diccionario ambulante de dichos y refranes muy distintos de los que yo conocía en casa, que me hacían reír muchísimo. Trabajar con ella fue una experiencia de lo más linda y que guardo en el corazón.

Por si les da curiosidad les dejo la página web de Ártidi  (sólo den clic y listo) o si tuvieras alguna pregunta sobre la escuela sería la más feliz de responder.

Poly

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